Un lugar maravilloso V | Odile Rodríguez de la Fuente

Mi padre estaba fascinado por aquellos perros. El Alaskan Husky es descendiente directo de los perros de trineo originales -la mayoría lobos y/o perros salvajes domesticados- utilizados hace miles de años por los nativos del gran norte. Aun habiendo nacido en un pueblo eminentemente pastoril donde las leyendas y cuentos sobre los lobos mitificaban a este animal como el peor enemigo del hombre, Félix sabía que aquel histórico y atenazado antagonismo no siempre había sido así.

Una infancia libre y montaraz, como el mismo denominaba los primeros años de su niñez, le habían permitido sintonizar con el pálpito de la Vida. Al no escolarizarse hasta los 9 años tuvo la fortuna de crecer inmerso en la naturaleza, descubriendo todos sus secretos, dejando su imaginación volar tan libre como aquellos pájaros que le hacían soñar con tierras lejanas y salvajes.

Quizá fue durante aquellos años cuando cargó su corazón de ímpetu para emprender su particular lucha contra el desprecio generalizado que había hacia la naturaleza en España, para atestiguar, viviendo como uno más en una manada de lobos criados por él y mi madre, que aquel temido y odiado animal no era tan feroz como lo pintaban. No solo tenía derecho a vivir sino que incluso representaba el principio y el fin del pacto de armonía y cooperación que un día existió entre “el hombre y la tierra”.

Hace unos 10.000 años, en los albores del neolítico, el homo sapiens vivió inmerso en la naturaleza al compás de sus ritmos y ciclos. Durante aquella infancia paleolítica de más de 100.000 años, hombre y lobo compartieron caza y quizá mucho más.

De aquella etapa, nos quedan vestigios no solo en pueblos y culturas que aún viven hermanados con la madre naturaleza, sino en pactos de asociación que despiertan, en los más sensibles, recuerdos  de épocas pretéritas en las que quizá los hombres éramos más felices.

Odile Rodríguez de la Fuente

2 comentarios:

  1. Precioso blog Odile!

    Y muy emotivo homenaje a tu padre.

    Fantástico trabajo.

    Acabo de descubrir este blog, y lo leeré todo con mucha ilusión.

    Todavía siento pena al recordar lo que le pasó a Félix. Y eso que sólo tengo 24 años, y no viví en su época. Pero el Maestro engancha, y desde que le conocí siempre quise saber más y más sobre él. Un auténtico ídolo y ejemplo a seguir para mí.

    Feliciades por este trabajo y por todo lo que haceis desde la Fundación.

    Un abrazo.

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  2. Acabo de verte en un documental de TV2 y me ha encantado el modo en que has plasmado la admiración y la huella que ha dejado tu padre en ti, un hombre adelantado a su tiempo, sobre todo en cuanto a su apertura de conciencia.

    Más adelante pubicaré algo en mi blog sobre tu padre y remarcaré algunas de las sabias reflexiones que has hecho en el documental. Te avisaré.

    Un fuerte abrazo

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