Un lugar maravilloso VIII | Odile Rodríguez de la Fuente

Creo que ya lo sé. Como si de un cuento se tratara, mi padre presagió su cita con Alaska.


Con apenas 14 años, en el internado de los Sagrados Corazonistas de Vitoria, Félix dejó constancia de su fascinación con el gran norte en las páginas de su libro de literatura. Muy lejos de las monótonas palabras del profesor, de la lección sobre la “Epístola Moral a Fabio” de Quevedo, Félix volaba hasta aquellos parajes descritos por su admirado Jack London.

Mi padre, entonces un pequeño soñador que añoraba los paisajes libres y salvajes de su infancia, dibujó hasta con el detalle de incluir el trineo y sus amados perros, el escenario en el que finalmente, a miles de kilómetros, se dejaría la vida muchos años más tarde. Presagió, sin saberlo, el idílico paisaje que marcaría el final de la maravillosa historia que fue su vida.

Una vida vivida con pasión. La vida feliz de un hombre realizado que como en los mejores cuentos, tiene un maravilloso final. Porque, tal y como me dijo aquel musher anónimo, el mejor amigo del hijo del piloto Tony Ony: “Sabes…es un lugar maravilloso… Es un lugar tan especial y maravilloso… Siempre que paso cerca, paro en ese lugar. Pensé que te gustaría saberlo


 Odile Rodríguez de la Fuente

5 comentarios:

  1. Menudo viaje... aunque debió de ser duro. Es la muerte de un padre. Un abrazo

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  2. Querida Odile,

    Yo también haré ese viaje para ver el paisaje que ellos vieron por última vez.

    En 1980 yo era novia de Teo Roa y tras el accidente conocí a Raine Hall. Vino a Madrid a conocer a los familiares de Teo y Alberto y estuvimos con ella todo el equipo y los amigos que habíamos perdido a nuestros seres queridos.

    Por si lees este post y quieres ponerte en contacto conmigo te dejo una mail: beleness@yahoo.com

    Tu padre estaría muy orgulloso de ti.

    Un abrazo

    Belén

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  3. Un gran viaje y un gran blog.
    Yo nací un año después de la muerte de Félix, pero he acabado siendo biólogo y profesor y seguro que gran parte de la "culpa" sea suya.
    Personalmente rendí un humilde homenaje a tu padre en el blog que tengo abierto con mis alumnos de Secundaria, y aunque no muchos de ellos lo leyeron, el escribirlas me dio la oportunidad de conocer más a Félix. Para mí sería un honor que me dieras tu opinión, puedes leerlo en http://cloroplastas.blogspot.com/2010/03/el-hombre-del-halcon.html y las entradas sucesivas.
    Un abrazo.

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  4. Odile Rodriguez debió ser muy emocionante y a la vez rotundamente muy pero que muy duro para ti Odile. Yo perdí a mi padre con 3 años de edad en un accidente de trabajo. Es muy duro criarse sin padre pero pude lograrlo únicamente al apoyo de mi madre y eramos otros dos hermanos mas triple trabajo y aprobó con sobresaliente con nosotros. Estoy prácticamente seguro que tu madre hizo lo mismo y es que las madres son lo mejor de lo mejor yo así lo he vivido con la mía. Saludos Odile Rodriguez de la Fuente te lo expresa por escrito yo Javier Crespo Alvariño.

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  5. la verdad que coji mania a esos perros con los trineos y a las avionetas.Muchas veces pense que por culpa de ellos desaperecio un genio,evidentemente yo era un niño,pero de adulto aun sigo teniendo cierto recelo,de todas formas,no dudo de esos parajes hermosos y todo el entorno que conlleva, pero ese dia fatidico no debio existir
    saludos

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