
También son atendidos por veterinarios voluntarios y tienen la oportunidad de dejar a los perros que no se encuentren en buen estado y que automáticamente son trasladados a Anchorage en avioneta. Los participantes que logran acabar la carrera, empiezan a llegar a Nome, el destino final, entre siete y hasta 35 días después de la salida de Anchorage. La carrera es una de las pruebas de supervivencia más duras que existen. Unos cuantos días en el mes de las nieves, que año tras año desde 1973, ponen a prueba lo mejor de un puñado de hombres y mujeres que, en profunda sintonía con sus perros, se adentran en la naturaleza más recóndita y bravía. Muchos suelen viajar de noche y dormir de día. Es mejor para los perros dormir al calor del sol y hacer frente al helor de la noche atemperados por su trote lobuno. El Iditarod no enfrenta al hombre contra la naturaleza sino que permite, a aquellos que sepan guiarse por su instinto y el de sus perros, surcar el hielo y la nieve bajo temperaturas extremas de hasta 40 grados bajo cero, en el regazo de las estrellas y la aurora boreal. Son hombres, mujeres y perros que se adentran en los más profundo de sí mismos, ansiosos por correr la carrera de sus vidas. Los mejores repiten la experiencia año tras año como atrapados por el magnetismo del círculo polar ártico.
Qué esfuerzo y sacrificio. NO sési son muchos los perros que pierden la vida exhaustos durante la carrera.
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